Reactivación sostenible

En los últimos meses y más intensamente en las últimas semanas, a medida que se acerca el mes de septiembre, diversas instituciones gubernamentales, privadas y públicas están hablando sobre el retorno sostenible a las actividades como la mejor alternativa para superar la crisis sanitaria y económica debida al Covid-19.

Un proceso de  reactivación sostenible debe poner énfasis en la creación de empleos, la puesta en marcha de mecanismos de financiamiento y créditos, además de la inversión en infraestructura y mecanismos de consumo, pero si queremos que todo esto sea sostenible, debe ir de la mano de las políticas y la voluntad que favorezcan los ejes clave de la sustentabilidad y contar con mecanismos de medición y reporte confiables para medir los avances en esta materia.

¿Por qué debiera ser una reactivación sostenible?

Para poner en contexto esta idea de reactivación sostenible: tuvimos la oportunidad única de observar cómo el impacto ambiental disminuye cuando el ser humano disminuye su presencia y actividad en los ecosistemas.  Sin embargo, cuando China (el primero en comenzar su reactivación económica) puso el acelerador en la actividad industrial, los índices medioambientales se dispararon a la misma velocidad.

La lección aprendida debe ser que al volver todo a la forma en que se hacía antes, el impacto ambiental vuelve a subir

Otros países ya supieron leer estas señales y tomaron medidas al respecto. Por ejemplo, en Europa, a pesar de que existía antes de la crisis, se reforzó y priorizó la puesta en marcha del Pacto Verde, un plan estratégico para crear empleos, evitar las quiebras e impulsar el crecimiento económico al mismo tiempo que se busca erradicar por completo las emisiones de CO2.

¿Qué sería sostenible en Chile?

En Chile, a pesar de que desde hace un tiempo las externalidades ambientales inciden en los análisis de riesgos de las empresas, ahora se agregan otros riesgos que deben ser evaluados, por ejemplo, la disponibilidad de agua, los riesgos en materia hídrica y energética, el impacto social y comunitario de la empresa, además de la escasez de recurso material y humano que en los últimos meses ha traído la pandemia.  En estos momentos ya no cabe duda de que en nuestro país necesitamos con urgencia una reactivación económica y esta debe ser sí o sí bajo un enfoque de desarrollo sostenible y con una agenda que incluya no solo los temas económicos, sino también sociales y ambientales.

En este contexto, la preocupación fundamental de la reactivación sostenible será combatir la escasez y al mismo tiempo proteger el medio ambiente, para lograr el avance en los ámbitos económico, social y ambiental, tomando en cuenta los principios de la economía circular.

Visto de esta forma, la reactivación sostenible no solo significa un tremendo avance para frenar el cambio climático y el daño a los ecosistemas, sino también una oportunidad de desarrollo económico que permitiría, entre otras cosas:

  • La creación de fuentes de empleo a través de nuevas actividades que tienen que ver con procesos sustentables. Por ejemplo, el desarrollo de una industria nacional de revalorización de residuos.
  • El aumento de la productividad a través de un mejor aprovechamiento de los recursos energéticos, hídricos, naturales y de los materiales de producción.
  • La activación de economías locales sustentables a través de financiamientos e incentivos hechos a la medida de sus necesidades y sus avances, dando una mano a las pequeñas y medianas empresas del país, que tanto lo necesitan.
  • El desarrollo de una agricultura resiliente, acorde a las condiciones hídricas y climáticas del país y por lo tanto más consistente en sus rendimientos.
  • El mejoramiento de la calidad de vida de las personas tanto en sus fuentes de trabajo como en sus hogares.

Tenemos todo a nuestro favor, somos un país rico en energías renovables no convencionales, tenemos metas establecidas, tenemos las leyes en marcha, tenemos la tecnología, tenemos el mindset adecuado, tenemos el capital social, natural y económico y, en los últimos años, hemos desarrollado la base para convertirnos en un laboratorio de innovación, construcción y prueba de nuevos modelos más sostenibles. Este es el momento de integrar todo y ponerlo en práctica. ¿Por qué no aprovechar esta oportunidad para diseñar y construir un futuro sostenible para nuestro país y para la región?

 

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